Opinión

Palabras, solo palabras

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Ante las dos últimas masacres en su país (250 tiroteos múltiples en lo que va de año), Donald Trump simplemente reaccionó condenando tales atrocidades. En un segundo momento, posiblemente ya asesorado, cargó contra sus autores pidiendo la pena de muerte. El presidente estadounidense nos está acostumbrado a estos arrebatos, que en términos apocalípticos pretenden solucionar todos los problemas. De sus responsabilidades para cambiar leyes y mentalidades que puedan acabar o al menos aminorar tal locura, no dice nada. Simplemente, lo achaca a personas desequilibradas. Es incapaz de analizar hasta qué punto sus ideas racistas están influyendo en esos comportamientos. Las actuales conquistas de nuestra sociedad en respeto y valoración de las diferentes culturas, razas, religiones, sexo… no entran en su ideario. Y es el momento de, entre todos, ponerle freno a una corriente que está invadiendo también Europa si no queremos volver a un pasado reciente de funestas consecuencias.

Manolo Romasanta Touza. Sigüeiro (A Coruña)

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¿Estará Moro aprendiendo machismo en la escuela de su jefe Bolsonaro?

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